Qué hueva.

Bueno gente, realmente necesitaba escribir algo sobre esto.

Resulta que el día de hoy fui a la piñata de mi prima, Isabella, quien cumplió seis años de edad ( sí, seis). La cosa es que llegamos como 1 hora tarde y al llegar no vi relajo por ningún lugar (incluyendo niños ). Empezamos a buscar y bueno al final encontramos, bajo un toldo blanco decorado con un montón de globos medio chuecos, al resto de la familia y una que otra familia “caquera”, sí de esos que son los cuates de mi tío.

La cosa es que no había nada…aburrimiento era lo que abarrotaba las mesas. Me tocó sentarme en una mesa donde me dijeron “ay venite, aquí estamos las jóvenes” (eso me lo dijo mi tía de 47 lindos años y ni siquiera voy a mencionar que es soltera y habla con cierto tono de niña consentida…eso ni se los voy a decir ) la cosa es que mis pensamientos eran de los más groseros, se, con lo que me cuesta, ¿verdad?.

Bueno…al fin llegó el momento de darle a la piñata y qué emoción, todos contentos, traigan los dulces, dónde está el palo… ¿y los niños? Ja…pequeño detalle: sólo eran aproximadamente 7 niños de la edad de mi primita, y el resto eran bebés o gente mayor de 35 años.. interesante.

Me aburrí…me di cuenta que los niños “de ahora” ya no les llama la atención la chingadera de la piñata, y que, el clásico niño que agarra la piñata para soltar toda esa ira extraña que tienen algunos se había multiplicado y la piñata se volvió algo de estar viendo que no golpeara a nadie.

Los niños no disfrutan ya de estar al aire libre, casi, y es culpa de nosotros, porque realmente no son tan creativos… ya no les gusta jugar en el arenero porque “se pueden ensuciar”.  Pero bueno quería sacarlo, me aburrí en una piñata, y las fotos quedaron malísimas porque no había qué fotografiar porque fueron pocas las cosas interesantes que hubo.

Salud.

Una respuesta to “Qué hueva.”

  1. ¡Que raro!

    El año pasado como por noviembre/diciembre me invitaron a una piñata. Claro, el agasajado tenía como 50 años y no habían más que dos niñas menores de edad, tres geeks y algunos familiares que venían del interior.

    Nunca en mi vida he estado en una piñata tan genial. Quemamos cuetes, las niñas se divirtieron como monos, nosotros hicimos cola dos veces por romper la piñata, convencimos al cumpleañero para darle una dosis de palazos en tanda doble al alambrerío y el tipo se lo gozó.

    La mara caquera (que venía del interior) se hizo de la vista gorda por un rato y se quedaron calentando trago en una mesa. Hasta que vieron que se estaban perdiendo lo mejor de la noche. Al final hasta la más pintada se dejó tapar los ojos y arremetió a cachimbazos contra la inocente piñata.

    En serio, que mala cosa que tu piñata haya sido saboteada por un playstation y algunos melindres…

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