Archivo para junio, 2009

Entre fidelidad y lealtad

Posted in La vida mía on junio 24, 2009 by chocolatetomo

Supongo que una es una consecuencia de la otra. Si se es leal a una persona se le va a ser fiel. Supongo que… no puedo fidelidad, sino lealtad y algo que sea verdadero, porque si se es leal, se es auténtico… solo eso busco, algo que no sea mentira.

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try, just a little bit harder

Posted in Chingaderas, Cosas Bellas, La mara, La vida mía, Música, Pensamientos..., rock...etc on junio 24, 2009 by chocolatetomo

TRY – JANIS JOPLIN

Try, try, try just a little bit harder
So I can love, love, love you, I tell myself

Well, I’m gonna try yeah, just a little bit harder
So I won’t lose, lose, lose you to nobody else.

Hey! Well, I don’t care how long it’s gonna take you now,
But if it’s a dream I don’t want No I don’t really want it
If it’s a dream I don’t want nobody to wake me.

Yeah, I’m gonna try yeah, just a little bit harder
So I can give, give, give, give you every bit of my soul.
Yeah, I’m gonna try yeah, just a little bit harder
So I can show, show, show yo love with no control.
Hey! I’ve waited so long for someone so fine
I ain’t gonna lose my chance, no I don’t wanna lose it,
Ain’t gonna lose my chance to make you mine, all mine.
All right, get it! Yeah!

Try yeah, try yeah, hey, hey, hey, try yeah,
Oh try whoa! Whoa, whoa, whoa, whoa,
Oh anybody, oh anybody, oh anybody,
Try oh yeah (just a little bit harder)
Whoa I gotta try some more,
I said try yeah, aw I said try,
I said try try try try try try,
Oh try oh yeah, try oh yeah!

Hey hey, I gotta talk to my man now,
You know I, I gotta feel for my man now,
I said I, I gotta work for my man now,
You know I, I gotta hurt for my man now,
I think-a every day for my man now,
You know it, every way for my man now.
I say try, try yeah, oh try yeah,
Hey hey hey, try yeah-hey, oh, try…

El silencio de las Sirenas

Posted in Literatura on junio 21, 2009 by chocolatetomo

sirena

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

FRANZ KAFKA

Efectos Secundarios

Posted in Cine y otras artes on junio 18, 2009 by chocolatetomo

Una recomendacion de mi parte. Vi la película y bueno, me encantó… No tengo más que decir solo…véanla

Aunque no la quisieras…

Posted in La vida mía, Música, Pensamientos..., Recuerdos, Rock en español on junio 10, 2009 by chocolatetomo

y es que no encuentro qué decir al respecto. Me duele…pero…no sé, quiero pensar que fue lo mejor. Al menos ya estás libre, la verdad, creo que siempre lo pensaste así. Yo no. Noches.

LA CHICA TRISTE QUE TE HACÍA REIR – BUNBURY

Si no te gustara tanto meterte en lios
si eligieras un camino asfaltado alguna vez

conservarias el sombrero norteño y
la chica triste que te hacia reir

Aunque no la quisieras ni ella a ti
tenian sed siempre a la vez en los mismos lugares en los bares
conservarias el bolsillo repleto y
la chica triste que te hacia reir

Que no me lleven al hospital
no es que desconfie
es que no me fio de la medicina occidental
que no me lleven al hospital
si ya me encuentro mejor. (pff)

Cuanto mas viejo, decias, mucho mas libre
menos plata que te arrebatan y menos peso que cargar
ultimamente vas muy ligero sin
la chica triste que te hacia reir

Siempre hay otro lugar en la frontera
siempre la esperanza queda y quizas pueda ser mañana
que el amanecer te traiga de vuelta a
la chica triste que te hacia reir

Que no me lleven al hospital
no es que desconfie
es que no me fio de la medicina occidental
que no me lleven al hospital
ya estoy mejor

y aseguraté que te dejen cerca de la parada
la que esté mas cercana y te aleje de la diana
y no te preocupes por no despedirte de
nadie